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Archive for the ‘Poderes espirituales’ Category

El sufismo

Más que una doctrina, el sufismo es un puente, un puente entre Oriente y Occidente, un camino, una manera de buscar, un arte de llamar. Como decía Jesús, “Buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá.” Al modo sufí, diríamos que la poesía es un sabor.

 

Antes de que el mundo existiera, viña, racimo o uva,
nuestra alma estaba embriagada de vino inmortal.

 

La oración, el poema y el corazón son para el sufí el centro de la conciencia. “Serena tu espíritu y aprende a nadar”

 

El sentido del sufismo

 

El sentido final del sufismo es la santidad, pero una santidad creada, particular, individual,  ya que la originalidad es inseparable de la unidad. La santidad del poeta es su estilo.

 

Transforma tu cuerpo entero

en visión, hazte mirada.

Rûmi

 

La poesía del sufismo

 

El sufismo, como la poesía, trasciende las cadenas de la religión hacia una esencial forma de contemplación -mística salvaje- más allá de cualquier ideología.

La oración del Sufismo

Los maestros sufíes describen diversas especies de oración: la oración litúrgica, la oración silenciosa o meditación, la contemplación solitaria, la danza, la remembranza de los nombres divinos

 

La preparación del sufista

El desarrollo espiritual sufí requiere que el aspirante pase por siete fases de preparación tras las cuales la individualidad está dispuesta para la creación completa. Estas fases se conocen con el término nafs (alimento):

1. El nafs depravado y dominante.

2. El nafs acusador.

3. El nafs inspirado.

4. El nafs sereno.

5. El nafs realizado.

6. El nafs que realiza.

7. El nafs purificado y completo.

Se considera que el nafs pasa, a su vez, por unos procesos que transmutan la conciencia: la duda, la perplejidad, la detención, el aniquilamiento y la resurrección (instante de la creación). Esencialmente, el sufismo cumple la función de recordar al hombre quién es en realidad, liberando su alma de los confines de aquella prisión ilusoria del ego.

Vida-muerte, amor-guerra, naturaleza-Dios son los motivos de revelación pretemporales en la tradición primordial sufí, al igual que en la lírica clásica; poemas, oraciones, himnos, proverbios, sus expresiones y experiencias: “Materia inmaterial de los místicos, en la que la imaginación metafísica puede modelar sus sueños”.

Los místicos sufistas

“No hay más realidad que la realidad”. Todas las cosas formadas por las fuerzas del universo tienen una forma y un contenido divinos. Darle un ritmo -aquí y ahora- a esta geometría divina, es la propuesta de estos místicos heterodoxos (de raíces platónicas – neoplatónicas-, gnósticas y zoroastrianas), de allí que se defina al sufí como el hijo del tiempo presente o el hijo del instante.

Yo, que he visto a mi Señor con el ojo del corazón,

le digo: ¿Quién eres Tú? Y Él me responde: ¡Tú!

La doctrina

A semejanza del taoísmo y del zen, el pájaro sufí establece una relación tácita entre revelación mística e inspiración poética y provee la metafísica necesaria para su comprensión. Las palabras son el vehículo para el íntimo deslumbramiento y el silencio es su oración. “En verdad, somos Dios, y a Él regresamos”, afirma el versículo de “la sabiduría del retorno”. Este reflujo (tentativa de inmersión en lo absoluto) o viaje hacia el interior divino ha sido encontrado por estos místicos a través de dos vías de ascesis: la meditación y la poesía (ojos de la imaginación).

Quien no ve la mano que realiza la escritura,

supone que el resultado procede del movimiento de la pluma

Rûmi

Los poetas sufistas:

La tradición poética sufí abarca grandes nombres que van desde Rûmi (Afganistán, 1207-Turquía 1273), fundador de la Orden de los Derviches Giróvagos, hasta Ibn Arabi (Murcia, 1165-Damasco, 1240), Doctor Máximus del sufismo español, bereber del Al-Andalus.

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