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Posts Tagged ‘Mira la realidad’

Ejercicio para liberarte del peso del pasado

Primero lee con atención todos los pasos y luego, si lo ves conveniente, ponlo en práctica, te ayudará a viajar por este mundo un poco más ligero.

  • Busca un lugar  tranquilo, libre de ruidos que puedan distraerte
  • Coloca una manta o sábana de algodón sobre el piso.
  • De pie sobre ella descalzo y con ropa cómoda.
  • Saluda a tu ángel de la guarda.
  • Haz una muralla protectora
  • Invoca al Arcángel Rafael.
  • Canta o recita  el salmo pascual

Salmos 117

¡Aleluya!

¡Alabad a Yahveh, todas las naciones,

Celebradle, pueblos todos!

Porque es fuerte su amor hacia nosotros,

la verdad de Yahveh dura por siempre.

Aparece la experiencia de Pascua,

Siente a Dios no solo dentro tuyo,

también a tu lado, que vive contigo.

Es la revelación de la pascua, del Espíritu Santo.

Jesús dijo que el Espíritu Santo nos recordará la verdad

Él vive con nosotros

  • Continúa con tu oración
  • Reza el padre nuestro

Mantén la respiración siempre en el mismo ritmo, pausada.

  • Con  la respiración suave, profunda, trata de descubrir qué es lo que te engaña, qué te hace cometer errores y te provoca sufrimiento. Separa la paja del trigo.
  • De pie con las piernas levemente abiertas, en una postura cómoda, con los ojos cerrados, con la espalda recta, concentra tu atención en tu columna y la visualiza como un tubo hueco, y que por ella corre la luz, desde el sacro hasta la cabeza, el recorrido es por donde circula la medula espinal.

  • Cuando llegas a la cabeza haces una larga exhalación. No bufes ni soples. Es como un suspiro se tiene que ir en una larga exhalación, semejante a los suspiros de alivio. Si se escapa un gemido, mejor: es una señal de profunda liberación. Debes demorar la atención en el comienzo del recorrido de la luz, (el sacro) y en el final del recorrido, (el centro de la cabeza).

  • Este ejercicio lleva hacerlo de tres minutos a cinco, terminas el recorrido de la luz y pasamos al del balanceo.

  • Sigue de pie, mantén el ritmo de respiración y comienza a balancearte de forma, suave a la izquierda y a la derecha. Cuando pasas por el eje de la columna lo haces en forma más suave, sintiendo la fuerza de la columna.
  • Haces estos movimientos por otros cinco minutos, y con una respiración profunda (Cuando se indica que se haga una respiración, tiene su importancia. Utiliza una sola respiración profunda para relajarte y cambiar tu postura, sin oxigenarte. Si haces el cambio de rutina acompañado de dos o tres respiraciones produce una leve oxigenación y mareo porque se corta el ritmo de la energía en tu canal de luz que corre paralelo a tu médula). cambia el balanceo siempre manteniendo la columna recta. Comienza a moverte hacia delante y hacia atrás por otros cinco minutos.
  • Luego te arrodillas y oras, de forma personal, entabla un diálogo con Dios, de tú a tú. Cuéntale a Dios todo, cuando digo todo, es todo lo que te venga a la mente, porque es lo que te está pidiendo salir, ver la luz.
  • Con el ejercicio anterior, se quiebran energías que se llaman plaquetas, y que son las que atrofian la libre circulación de la luz, de la energía que tomamos cuando respiramos.
    • Si te dan ganas de dormirte, no te resistas, es el descanso en el espíritu, extiéndete sobre la sabana y duerme.
    • Cuando te despiertes o sientas que has contado todo lo que tenías dentro, da las gracias a Dios por los dones, a los ángeles que te custodiaron.

Y lo que resta del día, trata de vivirlo en armonía, observando al cielo, levantando la vista como la levantó Jesús para hablar con el Padre. Mira el cielo, los árboles, los animales, los pájaros, las personas. Escucha el ruido del agua, del viento …No cortes de forma abrupta el día de comunión.

Trata, después de relajarte y descansar de anotar en tu diario todas las emociones y todo lo que sentiste en tu cuerpo. Si haces eso con cada uno de tus ejercicios irás descubriendo muchas realidades que aparecen escondidas en tu subconsciente. También te ayudará cuanto hables con tu guía espiritual o con el Maestro que te guíe.

María Benetti Meiriño

http://mariabenettiblog.wordpress.com/

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Ejercicio para enfrenar tu propia realidad

Introducción

Te invito a que en esta Semana Santa mires la realidad y te purifiques del peso de tu pasado. Aunque este ejercicio lo puedas hacer en cualquier época del año, en estos días que se mueven tantas oraciones es tiempo propicio.

En este primer artículo muestro el porqué del ejercicio de purificación. Luego en otro artículo posterior te propongo cómo hacer el ejercicio práctico.

¿Por qué purificarnos del pasado?

Mira la realidad

Nuestra condición de personas nos hace vivir en la relatividad, en un continuo contraste, enfrentados a dos caminos, en uno está la luz, en el otro la oscuridad, en uno la paz, en el otro la pena, la angustia, etc.

O lo que es lo mismo en un camino está la verdad, en el otro la mentira. En Pascua haz un discernimiento de la realidad y la mentira, enfrentando a esas dos fuerzas de forma consciente.

Nos purificamos de los males de vidas pasadas

Jesús nos habla de la tendencia que tenemos de hacer el mal a los demás y hacernos mal a nosotros mismos y que, estas tendencias pueden ser hereditarias.

Lo que existe en nuestros genes influye en nuestra salud, en la conducta, en el ser. Algunas enfermedades hereditarias, son provocadas por conductas equivocadas de nuestros ancestros, y las padecemos ahora nosotros.

La carga genética de los ancestros

Primero vamos aclarar lo que es una enfermedad hereditaria y una enfermedad genética.

Enfermedades hereditarias

Son un conjunto de enfermedades que se caracterizan porque se transmiten de generación en generación, es decir, de padres a hijos, en la descendencia.

Enfermedades genéticas:

Son las producidas por alteraciones en el ADN, pero que no tienen por qué haberse adquirido de los progenitores, como es el caso de la mayoría de los cánceres.

La memoria propia del ego o personalidad se almacena en la sustancia líquida que envuelve a los cromosomas.

Los genes determinan las características heredadas. El ADN es el portador de todas las instrucciones de cada célula, como una marca original e individual en cada persona o ser vivo, es como una serie de estatutos para cumplir que trascienden a cada generación.

Si analizas estos conceptos comprenderás frases como éstas que nos parecen cómicas pero que tienen una razón muy cierta: “igualito a su papá”, “con los mismos gestos que su padre”, “salió a la madre”, “es la viva imagen del padre”.

Libera la carga genética de los ancestros

En Semana Santa,  trabajamos en una limpieza ancestral: en la reactivación de los filamentos de ADN, sus genes, codones y aminoácidos. Y lo harás con la oración, pensando en lo que quieres cambiar, en lo que sientes que traes de tus antepasados y se lo pedirás a Dios con fe. Hoy gracias a la ciencia sabemos que el pensamiento afecta a nuestro ADN.

Apoyado en la voluntad, irás cambiando los hábitos de conducta, limpiando la copa de la carga genética hereditaria. Se trata de que sueltes el peso que tienes fijado en ese líquido que envuelve a los cromosomas.

Con estos ejercicios no rompes con la cadena hereditaria, (esto sí lo puede hacer Dios por un milagro) pero con la ayuda de la fuerza de voluntad, la FE, y la gracia de Dios, que te perdona las conductas equivocadas y las de tus ancestros, comienza a desatarte y a programar tu nueva vida.

La limpieza permite abrir nuevos canales de comunicación entre el pasado y el presente.

Con la oración se te develará lo estancado que hay en ti, todo lo que está asociado con el orgullo, la obstinación. De esta manera te dispondrás a dar el nuevo paso.

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En el próximo artículo te propongo el ejercicio para que te liberes de la carga genética del pasado. Haz clik en el siguiente enlace:

http://purifica-tu-pasado

María Benetti Meiriño

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